El caballo
estaba a punto de desfallecer del esfuerzo. La velocidad hacía que las caras de
sus jinetes sufrieran ante el inclemente y frío viento de las Montañas
Nubladas, en la base de las cuales habían establecido su último campamento. Las
piedras con las que topaban los cascos del caballo saltaban y caían colina
abajo.
Resollando y
sudando a pesar del frío su angustia enlanguidecía en comparación a la de
quienes transportaba. La cara de Victor era una mezcla entre miedo y desesperación.
Los ojos desorbitados y la mandíbula apretada hasta dolerle. Las manos cerradas
en las riendas hasta sangrar. No le gustaba hacer sufrir a su único caballo,
pero no podía permitirse dudas…
De su
campamento salía una columna de humo que se veía a gran distancia. El brillante
fuego se distinguía desde lejos en aquella noche cerrada. Estaban asaltándolo y
él se encontraba lejos para poder ayudarlos. Tenía que llegar como fuera. Su
hijastro iba con él. Lamentaba tener que ponerlo en peligro a él también pero
sabía defenderse bien, y necesitaría ayuda.
Pero no se
imaginaba lo que le esperaba.
El fuego ya no
intimidaba. Sólo iluminaba una escena macabra. Los asaltantes eran Skulls,
forajidos y salvajes nacidos y criados en el Bosque de los Exiliados, denominados
así por sus brutales actos. Asaltaban, robaban, violaban y mutilaban. Hombres,
mujeres, niños, ancianos… Nadie sobrevivía a sus ataques. Sucios hombres de
dentaduras casi inexistentes, pelajes de animales como abrigo y rudimentarias
hachas y cachiporras como arma.
Antes de que el
caballo pudiera dar la vuelta uno de ellos seccionó una de las patas del pobre
animal, haciéndole caer juntos con sus ocupantes, que dieron tumbos en el suelo
hasta ponerse de pie de nuevo.
De cerca la
escena era aún más grotesca. Cadáveres mutilados. Vísceras desparramadas.
Animales calcinados. Habían conseguido sobrevivir en ese bosque durante ya tres
generaciones, y habían perdido todo en una noche.
Victor
desenfundó su arma dispuesto a protegerse lo posible a él y a su hijo, que se
había quedado paralizado del terror que estaba viendo. Era la segunda vez que
pasaba por algo parecido, pero dudaba que ver a sus padres muertos fuera
comparable a todo un pueblo en el que se había criado.
Un hachazo casi
le corta un brazo, una porra casi le rompe la rodilla. Los esquivaba, pues eran
lentos, pero eran muchos por lo que no tenía tiempo de contratacar. Cuando tuvo
la primera oportunidad consiguió desarmar a uno con un movimiento de su espada,
y con un giro se adelantó a otro, hundiendo su espada en su pecho y sacándola
rápidamente para parar el embate de otro.
Pero el chico
era muy diferente. Estaba en estado de shock y no podía defenderse. Y algunos
de los skulls ya iban a por él. No les importaba que fuera un niño ni que no se
pudiera proteger.
Victor corrió
hacia él. Consiguió parar el ataque que iba hacia su hijo.
Con su cuerpo.
La sangre
salpicó la cara de su hijastro. Un niño al que había rescatado de las garras de
la muerte en las que había vuelto a meter. A quien había criado como si fuera
su hijo, y que como a tal le quería. Al que había enseñado cuanto sabía para
poder sobrevivir… al que había dado un nombre…
- Drake… lo
siento…
Cayó frente al
estupefacto joven exhalando su último aliento en el trayecto.
Era la segunda
vez que vivía eso.
Cuando el
siguiente ataque iba directo hacia él le pareció que se detenía el tiempo, y
que todo a su alrededor se volvía oscuro y envuelto en sombras.
Algo se rompió
en su interior. Le dolía todo el cuerpo de tal manera que creía que le estaban
descuartizando. Los ojos se le iban a salir de las cuencas. La sangre de dragón
que corría por sus venas le hervía y le abrasaba por dentro. Las cuerdas
vocales se le desgarraban mientras gritaba como si fuera un dragón de verdad.
Las sombras que él había visto ahora envolvían todo el campamento,
envolviéndola en una oscuridad sobrenatural sólo rota por los fuegos que
iluminaban los rostros de los asaltantes, ahora repletos de terror.
El grito que
había proferido era el de una banshee, y las sombras pertenecían a su propia
aura. De alguna manera simplemente lo sabía. El miedo y la angustia que ahora
se veía en ellos era el que él mismo sentía en su interior, contagiada a través
de su aura y su voz. Lo sentía. Lo sentía en ellos.
Pero también
sentía otros sentimientos. Algunos de furia, enfado… otros de… ¿valor?
Uno de los
skulls se recuperó mientras los demás aún vomitaban y se arañaban intentando
quitar de su interior todo ese miedo. Se irguió y mientras luchaba con la voz
que le decía que huyera de ahí alzó su hacha y se lanzó a por él.
Pero antes de
alcanzarle una luz morada salió despedida del cuerpo de su padre para clavarse
en el pecho de su atacante, que salió despedido hacia atrás, muerto. Otras
luces salieron del resto de cuerpos de su familia y se colocaron a su
alrededor, mientras que la primera tomaba forma humana. La forma de su padre.
El valor y la furia que había sentido manaba de aquellas luces. De las almas de
aquellos que le querían y que habían despertado por su aura.
El torbellino
de sombras impedía la salida, y los espíritus aniquilaban a quien estaba dentro
de él. No podían herir a los fantasmas mientras que ellos ensartaban y cortaban
a sus enemigos sin compasión.
Cuando hubieron
acabado se acercaron de nuevo a él y pudo sentir que su furia se calmaba y daba
paso al pesar y a la comprensión. A la pena que sentían por él y a la voluntad
de protegerle cuantas veces hiciera falta. Se desvanecieron uno a uno dejando
una parte de su ser en el interior de Drake, esperando su próxima vez de
actuar.
El último en
desaparecer fue Victor, en cuya cara se reflejaba el amor que sentía por él y
su férrea voluntad de protegerle, aun a costa de la condena que ello suponía en
su alma.
Una vez todos
desaparecieron en él, y las sombras que engullían el terreno se disiparon,
Drake cayó inconsciente en el suelo como consecuencia del gasto de energía que
supuso tal despliegue de magia, la cual ni siquiera sabía que disponía.
Despertó
semanas después, en un lugar que era incapaz de reconocer. Hacía más calor de
lo normal y había… ruido. Ruido de gente. No era capaz de recordar todo lo que
pasó pero sabía que no era su hogar. Se levantó dando tumbos y se asomó a la
ventana de piedra, encontrándose en lo que le parecía otro mundo.
Las calles
rebosaban gente atareada. Las casas de piedra se extendían hasta la base de una
gran muralla de piedra blanca, que reflejaba la luz de un sol que calentaba su
piel como nunca antes lo había sentido. Un vasto y cuidado campo se extendía a
la base del castillo en donde se encontraba llena de gente practicando lo que
parecían magias.
De repente le
vino a la cabeza todo lo sucedido antes de colapsar. A punto estuvo de
desmayarse otra vez, pero el ruido de pisadas y la puerta al abrirse le
devolvieron a la realidad.
- Así que ya
has despertado
Drake se
sobresaltó y a punto estuvo de caer por la ventana. Cuando se reincorporó
contempló al hombre que acababa de hablarle. Un hombre de avanzada edad, pero
alto y fuerte. Canoso de pelo corto y barba media, cicatrices por toda su cara
y ojos sabios. Una gran capa blanca le cubría todo el cuerpo hasta los pies,
pero se adivinaba un hombre fuerte bajo ella. Tenía un porte autoritario que
infundía respeto.
- No temas
Shadow. No estás aquí para que te hagamos daño.
- ¿Shadow? - La
voz de Drake salía baja y rápida, asustado como estaba.
- Sombra. Como
tu magia. Así te llamaremos hasta que hablemos de tu nombre.
- Mi nombre es
Drake.
- Ese es tu antiguo
nombre. Pero ya no eres la misma persona.
- ¿Es éste el
sombra que hizo lo del sur? – El que hizo la pregunta era un joven de su misma
edad o parecida, de similar altura y constitución, pero de pelo largo y
extrañamente de un gris plateado a par con sus ojos.
- No seas
maleducado Matheus.
- Perdón.
- Y bien, ¿cómo
te encuentras?
- ¿Dónde estoy?
– preguntó Drake desorientado.
Tras una pausa
y después de acercarse a la ventana le contestó.
- En Val’hal,
tu nuevo hogar.
2 comentarios:
Matheus no era el primer Ein'her? Entonces quien es el cantante de barón rojo? (es que me lo imagino así xdd)
Matheus era el primero en orden de poder en otro momento de la linea temporal. Esto es anterior a cualquier parte de la historia que vaya a salir, por lo que aún es un chaval, igual que Fox
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