El Castillo del Amanecer no era como Toto se lo esperaba. Era un antiguo castillo casi en ruinas, pero lo suficientemente grande y robusto como para aguantar cualquier embate aun en su estado. En su tiempo debió ser una fortaleza inexpugnable.
- Seguidme, entraremos por el muro este.
Edrax era quien llevaba la operación. Por lo visto ya conocía el castillo y su interior, asi que hacía las veces de guía y líder, cosa que a Andros, aunque no le hacía muchoa gracia, ya le daba un poco igual. Al final a Edrax y a Fox de habían unido Andros y el propio Toto.
Habían decidido ir de noche, ya que aunque los demonios son capaces de percibir presencias, los humanos que vigilaban el exterior no. Aunque no es que vieran mucha vigilancia.
Entraron al interior de la fortaleza por una brecha en el muro este, como Edrax dijo. Debía haber pasado mucho tiempo desde que lo repararon por última vez. Una vez dentro se introdujeron por uno de los pasillos exteriores de lo que presumiblemente era un jardín, y en la esquina con los muros del castillo bajaron a las alcntarillas.
- Estos pasillos son los desagües de todo el castillo. Lo que incluye el desagüe del sótano, por el que deberíamos poder entrar.
Y, en efecto, cuando andaron un rato llegaron a una escalera que les permitía subir hasta los sótanos. Una vez arriba, bajo la tenue luz que proporcionaban algunas antorchas mal colocadas, se situaron en los finales de las mazmorras, que se dispusieron a recorrer con cuidado.
- Recordad no hacer ruido. No conviene que se nos eche un castillo encima antes de localizar a vuestro teniente.
- ¿Teniente? ¿Os referís al Teniente Bob?
La voz surgió de una de las celdas. Cuando se acercaron a ella vieron a un corpulento hombre sentado en el camastro, con cara y cuerpo de haber estado alli bastante tiempo. Sus ropas estaban todas rotas y ajadas y aun con la poca luz que habia se adivinaban manchas de sangre, seguramente suya.
En la celda de al lado también había alguien. Una chica de estatura algo baja y pelo rubio y largo, recogido en una trenza. Toda ella estaba cubierta de hollín, seguramente de trabajos forzados.
- ¿Qué sabéis del susodicho? - Edrax veía en ellos la oportunidad de avanzar más rápido de lo esperado.
- No más que es un pedazo de escoria. Un "gran" estratega y militar vendido a los demonios por poder. - el odio en las palabras del hombre se hacía notar.
- Esa escoria es en realidad el líder y fundador de los grupos rebeldes. Estamos aquí para investigar sobre su comportamiento e intentar llevarnoslo de vuelta.
- ¿Su comportamiento dices? Para ser el fundador de los grupos rebeldes no os tiene demasiado aprecio. Intentando sacarnos vuestra localización a base de torturas.
- Ese no puede ser Bob - musitaba Andros cabizbajo y visiblemente avergonzado por su lider.- Tiene que haber alguna explicación.
- Por favor si sabéis donde se aposenta decídnoslo. Es de vital importancia. - Edrax ya estaba algo cansado del parloteo.
- Puedes encontrarlo de tres formas. Subir a las estancias reales, en la sala militar, o llamando la atención de todo el castillo.- dijo en hombre en tono de sorna.
- Muy gracioso. Mira si tantas ganas le tienes ¿por que no nos acompañas y le metes una paliza tu mismo?
- Suena tentador, pero creo que me quedaré aquí oyendo como os clavan sus espadas y alabardas.
De repente las puertas de las dos celdas saltaron por los aires. Edrax se había cansado del todo y las había hecho volar, ante la atónita mirada de los dos cautivos.
- Aquí tenéis la puerta. Si queréis moriros aquí sois libres de hacerlo. Nosotros vamos arriba.
- Espera.- La chica salió de la celda y se unió al grupo.- Yo si os acompaño.
- Fury... - el hombre se quedó mirando y tras un momento él también se levantó y salió.- De acuerdo os acompañaremos. Mi nombre es Grondoar, y ella es Fury. No habla mucho, pero ya comprenderéis el por qué de su nombre.
- Si bueno un placer, sigamos adelante si no os importa.- Edrax echó a andar por las mazmorras hasta las escaleras, con todo el grupo detrás suya.
- Vaya una misión de infiltración, en grupo de seis personas. - Comentó Fox por lo bajo suspirando.
Toto por su parte se acercó a los nuevos para saludarlos.
- Yo soy Toto, un miembro de los grupos rebeldes. Ese de ahí es Andros, lider suplente. Y esos dos son Edrax y Fox, de los que sabemos bien poco pues aparecieron hace apenas una semana.
- ¿Quiénes son?
- No lo sabemos. Lo único que sabemos de momento es...
Por un momento Toto se olvidó hasta de respirar. Se encontraban en uno de los laterales de la entrada principal del castillo, que aún con la pobre iluminación del lugar se mostraba realmente impresionante. En las paredes colgaban cuadros preciosos, estatuas y armaduras colocadas por doquier, pilares altísimos llenos de inscripciones, cristaleras que parecían hechas por el mejor artesano del mundo...
- Bob...
Al oír esto todos se giraron simultáneamente hacia las escaleras que servían para acceder a las alas del castillo, en culla base se encontraba una figura embutida en una armadura de brillos dorados y carmesí, una capa larga hasta el suelo de un dorado brillante, y una máscara a juego con la armadura que dejaba su largo pelo rubio al aire, con su flequillo colocado delante de la máscara, que disponía de una rendija a la altura de los ojos, que le permitía ver, pero no a sus adversarios verle a él. Su armadura era completa, se componía de peto, hombreras, guanteletes, faja, perneras y grebas. No parecía haber huecos para acertarle aparte del cuello y los antebrazos, que asomaban cubiertos por una cota de malla.
- Parece que nos esperabas. - dijo Edrax.
- Siempre es un placer tener visitas indeseadas. - La voz de Bob sonó extremadamente grave y con cierto tono de reberveración.- Me gusta estirar las piernas de vez en cuando para limpiar mi castillo de invitados indeseables.
- Bob... - Andros se adlentó un par de pasos, incrédulo de lo que oía.
- Vaya, parece que mis discípulos no saben vivir sin mi. ¡Oh! Y los presos también... parece que me lo voy a pasar bien.
Bob desenfundó su espada al tiempo de parar el ataque de Fox, sorprendiendo a todos.
- Ncht, es de mala educación atacar por sorpresa. ¿Es que nadie te ha enseñado modales?
- A mi no me crió una familia real, crecí entre mercenarios. Los únicos modales que conozco son la lealtad y el honor, que no tengo por que mostrar con alguien que los ha perdido.
Bob empujó su espada para hacer retroceder a Fox, momento que aprovechó Edrax para saltarle por encima y atacarle, ataque que también fue repelido.
- Dos contra uno, esto se pone interesante.
- ¿Dónde estan tus guardias?
- Nos os preocupéis por la morralla, los mandé de reconocimiento para tener pista libre para mi.
En ese momento fué Bob el que atacó, blandiendo su espada con un estilo entre espada y florete, que pilló a Edrax desprevenido, hiriéndole en el brazo izquierdo... y quemándole la herida.
- Fuego... - comentó Fox.
- Así es. La espada de Bob está encantada.- Se dispuso a explicárselo Toto, mientras Edrax y Bob compartían golpes.- Está forjada con fuego mágico. Puede desatar fuego en sus golpes, de mayor o menor potencia, dependiendo de la intención y el poder mágico de su portador.
De repente a Fox se dió cuenta.
- No está poseído, si no no podría blandir esa espada, ya que sólo debería reaccionar a su portador. Tiene que ser algún tipo de control mental...
- A mi esa máscara me da mal rollo - comentó Toto
- Nunca se la quita - apuntó Grondoar- Nunca le he visto sin ella.
Fox entonces se decantó por aquella posibilidad. Se lanzó a la pelea, rechazando uno de los ataques flamígeros de Bob, y colocándose al lado de Edrax.
-Déjamelo a mi.
Edrax se hizo a un aldo y Foz se lanzó.
Los ataques se sucedieron sin cesar. El entrechocar de espadas era brutal. La velocidad de Fox parecía contrarrestada por la estoicidad de Bob. Hasta que Fox se alejó de un salto y le lanzó la espada a toda velocidad, ataque que consiguó bloquear Bob de malas maneras, recibiendo un duro golpe en el lateral de la rodilla. Sin embargo Bob no esperaba lo que venía. Mientras bloqueaba la espada Fox había canalizado energía en sus manos, una energía tan oscura y densa que resultaba desagradable.
- No se que intentas hacer, pero esta armadura esta hecha de una aleación de los más raros metales de este mundo. ¡Jamás conseguirás dañarla con tus puños!
Cuando Fox se dispuso a atacar, haciendo caso omiso a Bob, este contraatacó rápidamente elevando la espada, cargándola de fuego, y, con una estocada al aire, lanzándole una ráfaga de fuego a Fox mientras estaba en mitad del salto. Un ataque inesquivable, que de alguna forma evitó. La forma de Fox al ser alcanzado por el fuego se desvaneció en retazos de sombras.
- ¿Qué demonios?
- ¿Nunca has visto una sombra?
Fox se acercaba a toda velocidad por el flanco del teniente con los puños cargados, sin darle tiempo a repetir el ataque y dejándole la única opción de lanzar una estocada de repersalias, que Fox estaba esperando. Con las manos cogió la hoja de la espada, absorbiendo el fuego con la energía oscura, y el filo con sus guantes, y la clavó en el suelo, desarmando al teniente, que se vió sorprendido por Edrax, que saltó por encima de Fox lanzándole un puñetazo demoledor en la cara, también cargado con energía, aunque esta vez de un viento que mandó despedido a Bob por los aires, hasta chocar de espaldas con un muro.
Cuando Bob se incorporó torpemente, todos se dieron cuenta del objetivo de los dos guerreros. La máscara estaba echa añicos, cayendo al suelo con un aura rojiza a su alrededor, y dejando ver la cara conmocionada del teniente, que no pudo hacer más que caer desmayado en el suelo.
- Vaya, parece que saben pelearse - comentó Grandal para sí, aunque no puedo evitar que otros le oyeran.
- Tristemente, es lo único que sabemos hacer.- le contestó Edrax, lamentándose por la mano casi rota.- Parece que su armadura y máscara eran tan duras como decía.. ay.- se quejaba mientras cogía el cuerpo de Bob y se lo ponía en el hombro.- Debemos salir de aquí antes de que vuelvan los guardias. Cuando vean que su teniente no está quizá decidan dejar este lugar.
- Volveremos a limpiarlo de bandidos y quizá nos sirva de emplazamiento en un futuro - dijo Fox.- De momento vámonos.
Salieron corriendo del castillo, sabiendo que no había nadie por el camino, en dirección al asentamiento.
Toto seguía pensando que no valía para nada, por muchas nociones que Fox le hubiera enseñado. Ellos estaban en un nivel abismalmente alto. Pero tenía decidido que sería de valor algun día. Por su parte Grondoar y Fury les seguían pues no tenían ningún lugar donde ir, y parecían dispuestos a unirse a los grupos rebeldes.
Andros, que había estado callado durante casi toda la operación, seguía conmocionado, y seguía al resto un par de pasos por detrás, intentando aclararse la cabeza.
Todo se desvelaría cuando consiguieran hablar con Bob. Todos esperaban que realmente todo fuera obra de la máscara que portaba.
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