Por mucho que les explicara Fox, Andros seguía sin salir de su asombro. Durante el camino Fox y Edrax les iban explicando las diferencias entre las distintas clases de demonios.
- Así que el del pueblo era un explorador, por eso te fue tan sencillo acabar con él - se explicó Alexander.
- Contaba con el factor sorpresa de que no conocía mi poder. El miedo lo paralizó, por eso cuando estaba frete a él ni se movió.
- Pero parecía saber que érais.
- Ya os lo hemos dicho, somos humanos con poder mágico, nada más.
Alexander no terminaba de confiar en ellos. Conocía leyendas e historias no tan antiguas que narraban de seres protectores, no muy diferentes de los humanos. Personas capaces de cosas increíbles. Aunque, como toda leyenda, nunca se ha obtenido ninguna prueba, así que por ahora sería mejor confiar en su fuerza.
- No queda mucho para el campamento. Está en la falda de las Montañas Afiladas. Si cualquier explorador averiguara nuestra posición estaríamos bien resguardados. Sólo hay una entrada, y está bien protegida.
Tenía razón. No se puede ir por la montaña, pues está repleta de gujas afiladas como cuchillas. Los fuertes vientos de la región han ido erosionando las montañas hasta convertirla en una fortaleza natural. Ni los animales se acercaban.
Iba a hacer un día desde que salieron de Puerto Espejo, donde se encontraron en la taberna ahora destruida. La pequeña ciudad recibía ese nombre de las cristalinas aguas del río Espejo, que por ella pasaba. Sus aguas eran tan limpias y tranquilas que podías reflejarte en ellas perfectamente a cualquier hora del día.
El gigante iba detrás de ellos con paso pesado.
- ¿Por qué nos llevamos a esas cosa si nos ha intentado hacer puré? - preguntó Andros, sin quitarle ojo de encima en todo momento.
- Los gigantes son neutrales, nunca deciden un bando en una guerra. Si nos atacó fué por que estaba bajo el dominio de los demonios. - le explicó Edrax.
- Pero si a ese goblin lo hubiera machacado de un soplido.
- Si pero un demonio lo hubiera machacado después a él. Y posiblemente a otros como él para dar ejemplo a los demás. No subestimes la crueldad de aquellos que tienen el poder.
- ¿Vosotros sois crueles? - preguntó de repente el gigante, dejando a Edrax totalmente sorprendido.
- Puede que a veces
Después de contestar Edrax se adelantó un poco. Quizá no le apetecía hablar más.
- Esas son vuestras montañas, ¿no? - Preguntó Fox.
Efectivamente ya casi habían llegado. Las montañas tenían una situación geográfica excelente, ya que estaba al este de la región oeste, la más extensa, por lo que estaban más o menos a la misma distancia de todos los sitios. Acababan de llegar del oeste, la región por aquel entonces más próspera y rica. Había muchas ciudades humanas, y asentamientos de demonios. El Castillo de xxxx estaba un poco más al norte de Puerto Espejo.
Una vez estuvieron en la falda de la montaña Andros les codujo por un estrecho camino por el que se podía pasar sin que la gujas te hicieran finas rebanadas. En un rato entraron en una cueva, que tras unos túneles desembocaba en un pequeño claro en medio de las montañas, donde había gente entrenando. El viento no llegaba allí, por lo que las paredes no presentaban peligro alguno, y crecía cierta vegetación. Había un par de cavernas desde el claro, desde la que empezó a salir gente.
- Ya hemos vuelto, ¡y tenemos compañía! - exclamó Andros. Era visiblemente el más activo y enérgico de los dos. Alexander era más calmado y pensativo.
- ¿Quiénes son esos? - pregutó un joven de cabello castaño. Llevaba una cinta roja en el pelo, aunque no lo tenía largo.
- Toto, éstos son Fox y Edrax. Son guerreros y van a ayudar a los grupos rebeldes.
- ¿Se han unido a nosotros?
- No te confundas chaval - intervino Edrax.- Os ayudaremos, pero también tenemos nuestros propios asuntos.
Fox estaba atento al entrenamiento de los guerreros. No había muchos, y sus nociones eran básicas. No creía que fueran capaces de durar mucho en batalla real.
- Hacemos lo que podemos aquí - le explicó Alexander.- No tenemos maestros, así que todo lo hemos tenido que aprender nosotros a base de golpes.
- Deberíamos hablar de la siguiente misión que tengáis entre manos. Ya solucionaremos esto más tarde.
Una vez dentro de una de las cavernas Andros les explicó que habían sufrido muchas bajas últimamente, y que el grupo de acción básico ahora eran él y Alexander. Había otros como Toto que de vez en cuando eran necesarios, pero no había muchas misiones importantes. Las últimas les hacían parecer más terroristas que una facción rebelde, aunque la diferencia nunca fue mucha.
Andros puso un mapa sobre la mesa y explicó el plan.
- La idea es sabotear los suministros a Villaverde. Si no reciben comida los ciudadanos se amotinarán contra el alcalde del pueblo. No cuentan con demonios allí, sólo seguidores. Sería fácil derrotarlos y liberar ese pueblo. Está cerca de aquí y algunos de nosotros podrían asentarse en el pueblo y ayudar a la gente con la recolección.
- ¿Cómo piensas dar de comer a un pueblo entero si tenéis lo suficiente para vocotros? - preguntó Edrax, extrañado.
- Es una zona de tierras fértiles. Cosechan verduras, tienen agua y rebaños. Sólo hay que liberarles del diezmo. Aparte habrá guerreros que quieran unirse a nuestra causa. Hay que ir llamando la atención poco a poco. Lo suficiente para que se una gente sin alertar a los demonios.
- ¿Cómo sabeis donde y cuando pasarán los suministros? - le cortó Fox.
- Tenemos un espía.
- ¿¡QUÉ!? - exclamó de repente Edrax.- ¿Estáis locos? ¿Cómo podéis confiar en alguien que esté rodeado de demonios?- Fox simplemente cerró los ojos, en sentido de repobración.
- ¡Eh, eh, eh! Tranquilos, es de total confianza. Es uno de los fundadores de los grupos rebeldes. Fué quién nos reclutó a Alexander y a mí. Poco después decidió unirse a los demonios como espía. Sus habilidades de lucha y su dominio de la estrategia hicieron que ascendiera de rango rápidamente.
- Sólo he oído de una persona que haya entrado en las filas hace poco, y ha ascendido rápidamente al rango de teniente. - comentó Fox, pensativo. No parecía gustarle la idea.
- Seguramente sea él. Tiene sangre real, por eso tiene esa habilidad. Y un odio a los demonios como nunca he visto.
- Sangre real... el superviviente de la masacre del Castillo de Eridia. El príncipe exiliado. Teniente de un batallón de demonios. Esto cada vez me gusta menos.- Fox se quedó un momento mirando el mapa y tran unos segundos preguntó a Andros- ¿Dónde está ahora?
- En el Castillo del Amanecer. Al noreste de aquí. Sirve de enlace con el Castillo de Eridia. Nos protegería en caso de ataque si nos llegaran a descubrir.
- Lo dudo. Más bien al revés. Saben perfectamente donde estáis. Ese castillo está en ruinas. No queda nada de pie. Si está allí sólo significa que sabe que estamos aquí.
- Hombre claro como que esto lo fund...
- No. Me refiero a Edrax y a mí. Debió vernos otro explorador.
- Bueno. ¿Y que? Está con nosotros.
- No lo entiendes. El superviviente del Castillo de Eridia no se salvó por suerte ni por habilidad. Fue poseido.
- Espera un momento. ¿Cómo que poseido? - preguntó Alexander, sin dar crédito a lo que oía.
- Hay un tipo de demonios extremadamente raro capaces de poseer otro cuerpo- les explicó Edrax.
- Pero los miembros de la familia real tienen proteccione sagradas. Están bendecidos.
- Entonces, o es un demonio muy poderoso, o tiene que haber alguna otra explicación.
- Bob no puede estar poseído. Es imposible- Andros se engaba a creérselo.
- ¿Bob? ¿Es ese su nombre? - preguntó Fox.
- Sí. Es un poco raro lo sé.
- Mira, la única opción ahora es liberar a vuestro "fundador" y traerlo de vuelta. No es seguro ya que os fiéis de él.
- ¿Y cómo lo hacemos?
- Creo que está claro. Iremos mañana mismo al Castillo del Amanecer. Descansad hasta entonces. Será un día duro para vosotros.
- ¿Y para vosotros no?
- ¿Acaso es importa? Es nuestro deber al fin y al cabo.- aclaró Fox mientras él y Edrax salían de la caverna.
Alexander vovió a recordar la leyendade los protectores. Aquellos que habían nacido con el único propósito de proteger a todos del infierno. El infierno llegó con los demonios, y no se supo nada de ningún protector, por eso dejó de creer en las leyendas. Pero había algo en ellos, no sabía el qué, que le incitaba a creer.
4 comentarios:
la historia mola, pero desencanta un poco la falta de nombres, hace que pierdas el hilo facilmente, la verdad no imaginaba que el teniente bob apareciese asi , aunque personalmente no acaba de convencerme lo de los demonios que poseen cuerpos, creo que hay demasiadas clases XD de todos modos me gusta. sigue con ello
What the fuck are : xxxx ??
recuerdos desde italia :P
xxxx son nombres que aun no están decididos, aunque ya empiezan a brotar. Cuando los tenga claros los pondré, actualizaré, avisaré y escribiré la 4ª parte que ya esta madurada ;).
Recuerdos desde Mordor xD
Ahora dice Eridia en lugar de xxxx xDD
Al final me has metido, qué guay oye :3 Espero que no me maten pronto xDDD
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