Un par de personas entraron tranquilamente, mientras uno de ellos empezó a hablarle a la tabernera.
- Erga, ¡tienes la taberna hecha un desastre!. Mira que gentuza... hoola guapa ¿que tal estas?
- Fíjate la gentuza que dejo entrar que incluso os voy a servir bebida. ¿Lo de siempre?
- Sí por favor. Y no tengas prisa, hoy queremos tomárnoslo con calma.
- Vaya que sorpresa. Bien en ese caso dejad que os invite a la primera ronda.
- Eres muy generosa pero me gustaría más que eso me lo dijera alguna belleza de las que a veces pasan por aquí. A ver...
El golpe fue tan fuerte que el hombre cayó al suelo, con la cabeza mojada de la cerveza que contenía la jarra de barro que Erga le acababa de romper en la cabeza.
- ¡Aaaauch! ¿Por qué has hecho eso?- Para que aprendas a tratar a las mujeres con un poco más de delicadeza, cretino.
El temible genio de Erga era de sobras conocido. Aunque amable y tranquila no tenía piedad con quien la irritara o enfadara, y resultaba fácil hacerlo.
Era una mujer de avanzada edad, facciones marcadas y, como se solía decir, cuerpo de tabernera, o como solía decir Edrax:
- ¿Para cuando la donación? con esas carnes podrías alimentar a algún huérfano durante unas seman... ¡¡AAAAAUCH!!
- Erga como sigas así vas a terminar sin jarras que romperle en la cabeza...
Edrax era un hombre joven, de complexión atlética y ágil, con una cara que hacía caer rendida a más de una mujer, y con un pelo grisaceo peinado hacia atrás en mechones. Era un buen tipo, pero era demasiado creído, y por eso se ganaba las broncas de Erga muy a menudo. Siempre iba vestido con una camiseta de cuello alto sin mangas, y con unos guantes largos que le llegaban hasta la mitad del brazo, lo que le hacía parecer un poco extraño.
El segundo hombre parecía tener aproximadamente la misma edad, y su complexión tampoco difería de la de Edrax, pero parecía un poco más delgado, más ágil y, bueno, algo más débil. Tenía el pelo negro, y un extraño brillo en sus ojos oscuros. Era un tipo callado y muy poca gente sabía nada de él. Su gabardina negra le hacía tener un aspecto algo oscuro.
- Venga Fox podrías echarme una manita, ¿no?
- Arréglatelas tu solito, no tengo tiempo para tus juegos. Acaban de venir invitados.
Efectivamente estaban entrando un par de personas en ese momento en la taberna.
- Mira a quién tenemos aquí. Ya era hora. - dijo Edrax.
Uno de los nuevos llevaba una chaqueta gris de manga larga, tenía perilla y un pelo medio largo muy rizado. El otro, tenía el pelo rizado corto, barba corta, y vestía una chaqueta negra de cuero.
Al momento Fox se levantó de la barra y se dirigió a ellos
- Vamos Edrax tenemos trabajo.
- Vamos allá. En fin Erga, ha sido un placer recibir tus palizas todos estos días.
- Y ha sido un placer dártelas guapo. Espero que os vaya bien - le contestó Erga, muy seria.
Una vez hubo llegado Fox a los nuevos se paró un momento a examinarlos, ante la mirada de éstos, y suspirando les sacó del foco principal de gente.- Vosotros sois los de los grupos rebeldes, ¿no? Andros y Alexandre.
- ¿Cómo sabes de nosotros? ¿Estamos seguros aquí? - le contestó Andros, el de la perilla.
- Nos volvemos a encontrar amigos - dijo Edrax una vez hubo llegado.- ¿Os suena esto?
De repente y sin aparente explicación uno de sus brazos se vió envuelto en un pequeño remolino de aire, que se desvaneció con la misma rapidez.
- ¿Tú? ¿Qué quieres de nosotros? - le dijo el joven de la barba, Alexandre, a Edrax.
- Realmente nada. Pero vuestro objetivo es el nuestro así que habíamos pensado en sernos útiles mutuamente.
- ¿Queréis decir que queréis formar parte de los grupos rebeldes?
- No exactamente - contestó Fox.- Nosotros seguiremos teniendo nuestros asuntos y quehaceres, pero llegado el momento es posible que requiramos vuestra ayuda, de la misma forma que vostros podréis requerir la nuestra.
- ¿Y por qué vamos a requerirla si se puede saber?
- Me parece que váis a tener una demostración.
En cuanto Fox acabó la frase una maza descomunal se llevó por delante el tejado de la taberna, de forma que todos los comensales pudieron ver una figura descomunal que se elevaba aun por encima de los muros restantes.
- U-u-u-UUUN GIGANTE!!!! - la gente empezó a huir despavorida por la puerta de atrás de la taberna. Sólo los 4 personajes que estaban reunidos no se movieron, aunque dos de ellos estuvieran deseando hacerlo.
- Vaaaaya, vaya, vaya. Mira lo que tenemos aquí. Si son nada más y nada menos que dos de los miembros más activos de los grupos rebeldes. Jajajaja, que interesante.
La aguda y fastidiosa voz salía de un famélico y repelente trasgo, situado a la espalda del gigante.
- ¿Y tú quién demonios eres? ¿Un muñeco de trapo chillón? - le contestó Edrax, en uno de sus múltiples ácidos comentarios.
- ¿Quién diablos se dirige al quinto general de división de gigantes? ¿Un vulgar mercenario de pelo lamido y cutis de dama? Venga por favor que tengo una reputación que mantener. JAAJAJAJA. ¡Geros aplástalo!
El gigante, con su fuerza, proporcional a su increíble tamaño, levantó la maza, y rápidamente bajó el brazo para golpear con ella al irreverente joven. Si le hubiera dado hubiera quedado reducido a papilla. Si le hubiera dado.
La mitad de la maza se encontraba volando en dirección a la calle, seccionada limpiamente del mango, que aún sostenía el perplejo gigante. Nadie tenía una explicación para lo sucedido. Excepto Edrax y Fox. Y el goblin.
- ¡¡ERES UN MAGO!! ¡¡¡ERES UN GUERRERO MAGO!!! ¡¡DEMONIOS A M...!!- no llegó a terminar la frase cuando una onda de viento le cortó la cabeza. Una onda de viento salida de la misma espada que cortó la maza del gigante. Espada que había aparecido de la nada en las manos de Edrax.
- Que irritables nos hemos levantado esta mañanaaa... - dijo mientras de un movimiento de la mano hacía desaparecer la espada... convertida en aire.
- ¿Cómo demonios has hecho eso? - le preguntó Andros.
- Es lo que dijo el goblin - contestó Alexandre.- Son guerreros con poder mágico.
- ¿Los dos?
- Así es - aclaró Edrax acercándose.- ¿Creéis ahora que nos podemos ayudar mutuamente?
- No te adelantes tanto Edrax- le dijo Fox.- Han oído los chillidos del goblin.
Una figura poderosa llegó volando en esos momentos, parando justo encima del cadáver del goblin, y del conmocionado gigante. Su cuerpo era oscuro, sus alas tan grandes como él, y sus cuernos rígidos. Era sin duda un soldado demonio.
- ¿Sois vosostros los que habéis hecho esto?- preguntó el demonio sin más rodeos.- ¡¡Traidores!! Moriréis ahora mismo.
- No podemos ser traidores a una causa que jamás hemos defendido - le contestó Fox, como si la figura del poderoso demonio no le importara lo más mínimo.
- ¡¡Moriréis ahora mismo y no habrá nada que pueda salvaros!!
Parecía que de repente todo el mundo podía sacarse un arma de la nada.
- ¡¡NOO!! ¡¡SOIS MAGOS!! ¡Si os resistís sólo alargaréis vuestro sufrim..!
- Estoy cansado de que siempre soltéis los mismos discursitos. Si vas a matarme hazlo ya- le dijo Fox.
El demonio cegado de ira empezó a lanzale bolas de energía como una bestia enloquecida. Pero en vez de deflectarlos Fox se dedicó a esuivarlos mientras iba avanzando hacia el demonio, cosa que enfurecía aún más a éste. Sin embargo, Alexandre en ese momento parecía más asustado de Fox que del demonio. La mirada de su cara, fría y completamente carente de niguna emoción le aterraba más que los graznidos del demonio. No sabía con certeza decidir a cuál de los dos llamas monstruo, o simplemente demonio.
En ese momento, y en unos míseros segundos, Fox se impulsó para delante, esquivando los proyectiles, con una velocidad y agilidad que jamás habían soñado ver, dando un salto tan potente que se colocó justo en frente del demonio, con la espada en lo alto.- N-noo... v-vosotros sois...
Con un rápido y potente movimiento cortó al demonio por la mitad, acabando con su vida al instante, y aterrizando en el suelo mientras el cuerpo del demonio se desvanecía en el aire.
- Increíble...
Andros no salía de su asombro. Le parecía una locura. Todo. Nada, nada de lo que le había pasado desde la noche del gremio de mercenarios tenía ningún sentido. Pero lo que le parecía aún más increíble, lo que le hacía pensar que estaba loco era que esos dos... hombres, si se les podía llamar así, estaban dispuestos a ayudarles...
Una lágrima cayó por la mejilla de Andros.
Después de mucho tiempo, de batallas sin sentido, de guerrillas de muerte, de noches de no poder dormir por el temor... después de mucho tiempo volvía a creer en algo más que en sobrevivir.
Después de mucho tiempo Andros volvía a tener esperanza.
5 comentarios:
Eres un JJJJrande !! Asi mucho mejor que en dibujos! mas que nada por que puedo seguirlo mas asiduamente :P
Jaaja me alegro que te guste. A ver si es verdad que te haces asiduo.
¿Que te parece hasta ahora la historia? ¿Te va molando y tal?
Gracias por pasarte ;)
Quiero mas, puta.
Si se cargan a gigantes y demonios con la punta de su.. espada en el 2º capitulo, mas vale que tengas a un buen enemigo final muchacho.
Por si no has leído bien sólo 2 de los personajes aparecidos hasta ahora son capaces de tales burradas. Y tienen un duro pasado a sus espaldas que se irá desvelando.
Aparte, no me compares una patrulla ciudadana con lo que puede ser un grupo... podríamos decir "militar"... ¿o no?
Gracias por comentar ;)
Más chetos imposible, como dicen por ahí xDD
Me ha gustado bastante, todo muy fácil de leer, rápido y has mejorado en descripciones y eso. Me mola, me mola. Sigue pronto :3
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